Cómo poner límites saludables

NL 11 de agosto

Potenciá tu vida: conectando cuerpo, mente y alma

Cómo poner límites saludables

¡Hola a todos!

Espero que estén disfrutando de nuestra travesía para potenciar nuestras vidas juntos. En la última edición, exploramos el tema de por qué nos cuesta poner límites, cómo nuestras creencias nos afectan y cómo estos pensamientos pueden ser sostenidos por el dolor.
(Si todavía no lo leiste, podés hacerlo haciendo click en el siguiente enlace: https://potenciatuvida.beehiiv.com)

Hoy, me gustaría continuar esta reflexión brindándoles algunas preguntas para que se planteen, junto con algunos consejos para ayudarles a establecer límites de una manera más saludable.

En mi opinión, el primer paso para establecer límites saludables es entender nuestras propias necesidades. Tenemos que saber qué cosas podemos y queremos permitir, y qué cosas no. Muchas veces, poner límites puede resultar difícil si no tenemos claros cuáles son nuestros límites deseados. Incluso pueden escribirlo para que les resulte más claro.

Les voy a ilustrar esto con un ejemplo: hace poco conversaba con una amiga que me contaba que sentía que los hombres con los que salía no la respetaban. Le pregunté si ella misma estaba respetando sus propias necesidades, lo cual la hizo reflexionar. No tenía muy claro cuáles eran sus límites, entonces le pregunté sobre lo que era realmente importante para ella en una cita con alguien. Me compartió, entre otras cosas, que le gustaría que el chico la pasara a buscar para ir a la cita, ya que siempre era ella quien se trasladaba hasta el lugar de encuentro. Sin embargo, tenía miedo de pedir eso, porque temía que el chico cancelara la cita si lo solicitaba.

En este caso, nuevamente se evidenciaba un sentimiento de desvalorización. No se sentía con derecho de pedir eso. Le sugerí que hiciera una lista de todas las cosas que eran importantes para ella y que las respetara. Si el chico con el que salía cancelaba la cita solo porque ella quería que la pasara a buscar, entonces no valía la pena seguir saliendo con él. Si no establecía ese límite, se iba a seguir sintiendo mal consigo misma, se alejaría de su esencia y confirmaría que sus necesidades no son respetadas. Cuando uno respeta sus propias necesidades se da cuenta que los otros las empiezan a respetar también, y eso hace que crezca su autoestima. Esto no quiere decir que sea fácil hacerlo, pero hay que hacer el esfuerzo porque si nos seguimos comportando de la misma manera, vamos a seguir obteniendo los mismos resultados que no nos están funcionando.

Entonces, les propongo a todos ustedes, que piensen lo siguiente: a la hora de relacionarse con amigos, pareja, trabajo o familia, ¿cuáles son SUS necesidades? ¿Qué esperan del otro? ¿Qué cosas están haciendo que no desean hacer? ¿Qué cosas les están pesando emocionalmente?
Muchas veces no sabemos cuáles son nuestros límites hasta que empezamos a detectar situaciones en donde los otros los están sobrepasando (quizás sin darse cuenta).

A la hora de poner límites entonces recuerden lo siguiente:
1. Tendemos a pensar que si ponemos límites somos egoístas, cuando en realidad lo único que estamos haciendo es respetándonos a nosotros mismos. Hay que romper con esa creencia. Recordar todo el tiempo que poner límites no nos hace egoistas.

2. Empezar a identificar situaciones en donde el otro está sobrepasando nuestros límites. Aunque al principio quizás no nos demos cuenta a tiempo, o no podamos actuar en ese momento vamos a empezar a estar atentos a estas situaciones y a notar cuando hay algo que no me gusta para poder cambiarlo la próxima vez.

3. Soportar la culpa inicial. Aunque te de culpa, hacelo igual.

4. Ser asertivo: empezar de a poco a tratar de decir lo que pienso, con educación pero con firmeza.

Recordemos que esto es un proceso que requiere tiempo, aprendizaje y práctica. No nos va a salir desde un primer momento, pero sí vamos a ver grandes cambios si empezamos a respetarnos.
A veces, poner límites es difícil porque el otro puede enojarse, sorprenderse o incluso alejarse y eso puede doler. Pero, ¿saben qué duele aún más? Alejarse de uno mismo y perpetuar ese sentimiento de desvalorización. Poner límites es un acto de amor propio y respeto hacia nosotros mismos. ¡Y requiere de mucha valentía! Es un camino que nos llevará a vivir más auténticamente y en armonía con nuestras necesidades y valores.

¡Hasta la próxima edición, queridos lectores! Continuemos aprendiendo y creciendo juntos en esta maravillosa aventura de potenciar nuestras vidas.

Con cariño,

Sofi