Los bebés que no llegaron a nacer

NL 21 de julio

Potenciá tu vida: conectando cuerpo, mente y alma

¡Descubrí la importancia de honrar a los no nacidos!

En esta edición, voy a hablar de los bebés no nacidos para destacar el papel significativo que desempeñan en nuestras vidas. Tanto en casos de abortos espontáneos como provocados, dejan una huella profunda en nuestro inconsciente, a menudo mucho más profunda que en nuestra consciencia. Desde esta perspectiva, los no nacidos son percibidos como hijos perdidos, cuya historia debe ser contada por aquellos que les siguen.
Cada acto de vida tiene un comienzo y un final: la concepción y el entierro. Una historia sin un entierro se graba en el inconsciente familiar como algo inconcluso y su contenido se manifiesta de otras formas, para que tomemos consciencia de ello.
Cuando existe un no nacido en una familia, será el nacido que venga después quien se encargue de contar su historia. Ese niño o niña recibirá la información de lo que ocurrió en el útero materno, incluso si la madre no es consciente de ello.

¿Qué síntomas pueden provocar los no nacidos en los que vienen después?

Los no nacidos actúan como programantes en una variedad de síntomas en el hijo nacido que viene después. Entre ellos:

  • Autismo

  • Trastorno de atención con hiperactividad

  • Ausencias

  • Epilepsia

  • Eczemas

  • Los miedos

  • Problemas de identidad

  • Las afecciones en el coxis, recto y ano

  • Trastornos alimentarios

  • Hemorroides

  • Escoliosis

  • Ciertas alergias (ej: huevo, leche, maní, mariscos, nueces)

Me gustaría tomarme unos párrafos para hablar del sentimiento de CULPA que muchas veces viene asociado a los no nacidos, en el caso de los abortos provocados sobretodo. Como dice Pablo Almazán, “la culpa es un invento del hombre para poseer a otros hombres. “ Es un veneno que nos hace muy mal y que parte siempre de un juicio. Y los juicios son síntomas: cualquier cosa que nosotros juzguemos viene de historias propias no resueltas.
Entonces, a cualquier mujer que sienta culpa la llevo a que se haga las siguientes preguntas: ¿podes juzgar a tu yo del pasado por hacer lo que sintió que era lo mejor? ¿Por tomar una decisión con las herramientas que tenía en ese momento? ¿Podes juzgar a otra persona sin saber las situaciones que vivió, sus cargas transgeneracionales, cómo fue su crianza, en qué circunstancias se encontraba? Entonces no juzgues a esa vos del pasado que estaba haciendo lo que podía.

¿Querés saber cómo sanar estas historias?

En consulta trabajamos mucho sanando las historias de no nacidos, pero hay un ritual que podes hacer para darle ese lugar en la familia a ese bebé, para honrarlo y reconocerlo como parte del clan. Este ritual lo podes hacer como madre de ese bebé que no nació, pero también si sos la hija o el hijo que viene después.
Se los dejo a continuación:
(El texto fue extraído del libro “Me estás jodiendo” de Pablo Almazán)

El ritual del entierro

Para este ritual sagrado, para la más profunda de las ceremonias que conozco en relación con los hijos que, al no haber nacido, no hemos podido abrazar, escuchar, ver, llevar de la mano, aplaudir, felicitar, orientar y más, voy a pedirle que escoja un objeto preciado. Puede ser el que desee o, como muchas veces recomendamos, ese objeto puede ser una piedra. Las piedras son comparables con un Pen Drive gigantesco, guardan la intención, graban lo que intencionamos en ellas. Puede ser una pequeña piedra que pueda tomar con sus manos y decirle lo que sienta para que represente a su hijo no nacido.

Algo importante es que le dé un nombre, el que sienta, de hombre, de mujer o nombres bellos y genéricos que pueden ser para ambos sexos como Sol, Alma, Gran espíritu, Caminante, etc. Puede escribir el nombre sobre la piedra, con marcador indeleble o adjuntarle un papelito donde esté escrito. En el caso en que los no nacidos sean varios recomiendo hacer las ceremonias por separado, cada una en un día distinto. Como digo en los eventos "Prefiero que mi cumpleaños me lo festejen solo, no junto al de mis hermanos, quiero mi propia fiesta".

En algunos casos se puede escoger la piedra y tenerla junto a uno en un bolsillo, para que se impregne de la energía, algunas mujeres la llevan en la cartera y cuelga a la altura del vientre, en otros casos puede colocarse unos días en un ambiente central de la casa, el living, el comedor, por ejemplo. De ese modo esa piedra absorberá la energía familiar, la energía del lugar. Otra opción hermosa es sostener la piedra con la mano delante del tercer ojo a unos treinta centímetros y emitir por unos segundos un sonido propio, el que cada uno sienta. Puede ser desde un sonido cualquiera hasta una canción de cuna. Todo está bien. Es una conexión, un regalo para ese hijo. Luego de unos días, de una semana por ejemplo, se puede hacer el entierro.

Este entierro, repito, se hace en línea con los viejos rituales y para que ese ser vuelva a la Madre Tierra; por lo tanto habrá que hacerlo EN TIERRA, no en una maceta, no en el agua, no en un balcón, sino de manera real y directa en la Tierra. El lugar puede ser un sitio especial de nuestra vida, el parque de casa, el patio de la casa materna, una plaza, la orilla de un rio, una montaña. Lo importante es que se haga, repito, en la tierra. Un médico amigo hizo el entierro en una plaza porque supuso que un niño querría estar allí. Una mujer de Tucumán hizo este entierro un año nuevo, pasando la noche en una montaña con un gran fuego encendido. Todas las maneras que estén encuadradas dentro de este formato están bien. Desde un patio hasta el Himalaya. La Madre Tierra recibe y transmuta, permite la elevación, el paso, la continuidad del camino. Esto no es nuevo, esto es antiquísimo.

El entierro es tal cual su nombre lo indica. Hay que realizar un pequeño pozo en la Tierra, depositar allí la piedra o el objeto que hayamos elegido y estar en total conexión con ese ser que no nació, olvidarnos por unos momentos de los otros, de los que nacieron, de los que pudieron hacer, como sea, su experiencia terrena. Es el momento sagrado para encontrarse en conciencia con el no nacido. "Aquí estás, sos mi hijo número .... Mi otro hijo es entonces el número ...., perdón, no sabía que aún estabas esperando esta ceremonia, te agradezco el haberme esperado y entiendo que te hayas mostrado para que te vea, perdón. Te reconozco, sos mi hijo, soy tu hermano. Por fin ya puedes descansar en paz y dar tu siguiente paso en tu camino, todo el clan te reconoce. Gracias por haberme permitido vivir está experiencia. Los dos vinimos a vivirla de este modo y hemos aprendido. Gracias."

A este hermoso ritual, yo le agregaría, en caso de sentirlo el escribirle una carta a ese no nacido, para poder expresar todo lo que sentimos con respecto a él. Muchas veces, por ejemplo en los abortos provocados, o en las mujeres que desean ser madres y pierden muchos embarazos, los no nacidos se dan en circunstancias cargadísimas de emociones y eso esta bueno liberarlo. Por lo tanto, si lo sentís, te recomiendo que le escribas una carta a este bebé descargando todas esas emociones. La carta la podés enterrar junto con la piedrita o el objeto elegido.

Gracias por estar del otro lado! Espero que les haya gustado la edición de hoy sobre los no nacidos. No se pierdan el Newsletter de la semana que viene.

Sofi