- Potenciá tu vida by Sofi Rasore
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¿Te cuesta poner límites?
NL 4 de agosto
Potenciá tu vida: conectando cuerpo, mente y alma
¿Te cuesta poner límites?
En la edición de hoy se me ocurrió hablar de un tema muy recurrente en las consultas: la dificultad para establecer límites. Este conflicto, en general, viene de un sentimiento de desvalorización: el sentir que no tengo derecho a decir que no. Les voy a compartir un caso que atendí esta semana de una mujer de 30 años, a la que voy a llamar Sabrina, que vino a trabajar su autoestima.
Hicimos dos o tres sesiones de Decodificación trabajando los distintos momentos de su vida que la hicieron sentir poco valiosa y desvalorizada. En la última sesión me comenta que está muy agobiada en el trabajo. Sabrina era consciente de que asumía responsabilidades y tareas que no le correspondían, trabajando fuera de su horario laboral e incluso en sus vacaciones. Trabajaba muchas más horas de las que debería (a veces hasta 16 horas por día), pero sentía que no podía poner límites saludables para dejar de hacerlo.
Durante nuestra conversación Sabrina dijo que se comportaba de esta forma porque tiene un buen trabajo pero no tiene título profesional. Esto la hace sentir que tiene que probarse una y otra vez, que tiene que trabajar muchas horas para compensar por no tener ese título. Además, menciona que trabaja en un ambiente en donde hay muchos hombres y ella es la única mujer: “como mujer tengo que probarme, trabajar el doble, soy muy perfeccionista.”
Lo primero que hicimos fue identificar esas creencias limitantes para que ella pueda ser consciente:
- “Solo valgo si trabajo muchas horas porque no tengo título profesional”
- “Tengo que trabajar más para probarme porque soy mujer”
Explorando las raíces de estas creencias, durante nuestra conversación indagamos sobre su infancia. Le pedí que pensara en la relación con sus padres. ¿Quién le había exigido mucho desde el lado académico? ¿Quién le había hecho sentir que era fundamental que tenga un título de una carrera profesional?
Me comentó que su madre era maestra y que siempre fue muy exigente con ella, que siempre sintió que tenía que tener las mejores calificaciones para ganar su aprobación. Hicimos entonces un ejercicio en donde ella se situó en uno de estos momentos en donde sintió la exigencia y la presión de su madre, lo revivió y le pudo hablar a ella y decirle:
“siempre has sido dura conmigo, siempre sentí que para que me miraras tenía que sacar buenas notas, que si no me iba bien en la escuela no valía nada. Además, hiciste diferencias con mi hermano, siempre he tenido que trabajar el doble que mi hermano para probar mi valor. ”
Le hice notar esa última frase para que pueda ver por qué sentía que tenía que trabajar el doble que los hombres y se quedó muy sorprendida. Siendo consciente de por qué ella tenía estas creencias y habiéndole expresado a su madre todo lo que sentía, ahora podíamos armar un plan para que empiece a poner más límites. No es algo mágico o que no le vaya a costar, pero ahora Sabrina entiende por qué le pasa y puede recordárselo a ella misma cada vez que tenga que poner un límite.
Al principio, establecer límites puede generar sentimientos de culpa, pero es importante hacerlo incluso si se experimenta esa culpa. Solo a través de la acción y la práctica puede uno darse cuenta de que esas creencias no son verdaderas. Si Sabrina cree que tiene que trabajar el doble que los hombres y, de hecho, lo está haciendo, está reforzando esas creencias con sus acciones. Sin embargo, al desafiar esas creencias y comenzar a establecer límites, ella podrá ver que sigue aportando valor en su trabajo y que la gente no la menosprecia por decir "no" a tareas que no le corresponden.
A medida que ella empiece a desafiar esas creencias y establecer límites, se dará cuenta de que no era cierto que tenía que trabajar el doble para compensar la falta de un título universitario o por ser mujer. Verá que su valía no depende de esas circunstancias y que puede ser respetada y valorada sin tener que asumir una carga excesiva de trabajo.
Ya les contaré cómo sigue esta historia y si Sabrina efectivamente puede empezar a crecer en su autoestima poniendo límites más saludables.
¿Se sintieron identificados/as con Sabrina? A ella se le manifestaba esto sobretodo en el trabajo, pero los límites son difíciles de poner en todos los ámbitos de nuestra vida: con amigos, pareja, familia.
Y vos, ¿Qué cosas estas haciendo que NO queres hacer? ¿A quién te cuesta ponerle límites? ¿Por qué? Trata de identificar todas las emociones, pensamientos o creencias que hacen que no estes pudiendo poner esos límites. ¿Cómo se relacionan con tus heridas de la infancia?
¡Entender esto va a ser el primer paso! El camino hacia una vida plena y satisfactoria implica aprender a cuidar de nosotros mismos y establecer límites saludables en nuestras relaciones. ¡Merecés tener una vida equilibrada y armoniosa!
En la próxima edición, vamos a seguir con este tema y voy a estar compartiendo más consejos y herramientas para fortalecer habilidades de comunicación y autodescubrimiento. Hasta entonces, ¡cuídense mucho!
Con cariño,
Sofi